dissabte, 20 de maig de 2017

Sagraments de vocació: Matrimoni. I avui en dia?

Amb aquesta Entrada d'avui dono continuïtat a aquelles dedicades als sagraments de l'Església, aquells ritus que pretenen apropar-nos des de la nostra pròpia vida terrena al Misteri de Déu. Pots cercar les altres entrades relacionades sota l'etiqueta Sagraments a la columna de la dreta del Bloc.

L'explicació dels 4 tipus d'Entrades dedicades per a cada sagrament la trobaràs a l'Entrada amb el títol "El sagrament més gran: Jesús de Natzaret" de 15 de setembre de 2016.

Cal dir que alguns d'aquests materials estan en castellà, ja que són fruit de la feina dels estudis de CCRR a la Facultat de Teologia dels Jesuïtes de Granada.


El Matrimonio: claves pastorales

¿Qué aspectos crees centrales para proponer el sacramento al creyente de hoy como fuente de salvación? Lo que no se puede olvidar, la clave básica de todo.
En la historia del pueblo de Israel que se nos presenta en el Antiguo Testamento, tenemos la descripción de una sociedad en la que lo civil convive totalmente con lo religioso. En el caso que nos ocupa, no hay otro matrimonio que el judío y éste se recibe como imagen de Dios, la unión del ser humano en relación mutua. Aquella sociedad mantenía costumbres de la época y similares a las de otros pueblos cercanos. El patriarcado y la visión masculina de la sociedad, una de ellas.

Ya en el NT, Jesús mantiene la idea del matrimonio como sacramento por encima de lo legal, pero añade que éste ha de ser imagen de Dios en la tierra y lo que representa la nueva Alianza. Es ahí donde se enmarca el renacer en Dios, en el Bautismo, que hace a los hombres y a las mujeres hermanos, y por tanto también hermanos al esposo y la esposa. 

Visto lo anterior, considero central proponer a los cristianos el matrimonio como un camino de realización en pareja, convivida con el o la cónyuge y abierta a la descendencia como forma de dar continuidad a la creación de Dios. Todo ello integrado en una visión amorosa de Dios hacia la humanidad, hacia nosotros. Dios nos dio el mundo y nos creó a nosotros; y nosotros nos comprometemos en esta misión. 

No se puede dejar de lado, pero, la visión eclesial ni social que tiene el sacramento y la institución del Matrimonio como servicio a la Iglesia y a la sociedad en general.


¿Qué dificultades crees que existen en nuestro ambiente para vincularse a él?
Antes de centrarnos en el sacramento concreto, vale la pena recordar aquello ya manifestado en la entrada "El sagrament més gran: Jesús de Natzaret. Î avui en dia" de 20 de septiembre de 2016 sobre las dificultades que advierto en nuestro entorno en cuanto a la vinculación con la Iglesia y la celebración de los sacramentos en general.

Son diversas las dificultades que en la actualidad encontramos para vincularse al sacramento del Matrimonio. Algunas son constitutivas de lo que es la sociedad actual y también afectarían a los otros medios jurídicos de vincularse entre personas (matrimonio civil o registros de parejas de hecho):
  • La primera, y una de las más importantes, creo que viene determinada por la inmediatez que la sociedad propone como forma de vida, que podría resumirse en “si lo quiero, lo tengo, y si me canso, lo tiro”. Decisiones precipitadas pueden llevar a relaciones fallidas. 
  • Otra segunda dificultad, también modo de vida que parece extenderse entre los jóvenes, es la falta de compromiso por lo que no sea el propio yo o no me favorezca. Las renuncias y cambios en uno mismo que conlleva cualquier proyecto en pareja o en grupo, parecen ser cada vez más difíciles de asumir para la individualidad que se propone.
  • Y una tercera creo que puede ser debida a la falta de cultura del esfuerzo, del perseverar ante las dificultades, lo que conlleva no luchar lo suficiente y abandonar en cuanto empiezan a haber problemas que parecen insalvables.
En cuanto a lo que se refiere ya exclusivamente al matrimonio cristiano como sacramento, creo que la reflexión puede dividirse en dos ámbitos, el que hace referencia a la sociedad en general y otro, exclusivo de los que se definen como cristianos:

Dificultades sociales:
  • Ya hemos visto como hoy en día en nuestra sociedad, existen diversas posibilidades de mostrar el compromiso entre 2 personas que pretenden vivir y hacer camino juntas. Comparándolas, se ven como formas diversas de “contrato social” con implicaciones parecidas. 
  • Sobre el rito cristiano, a menudo se piensa como el más sobrio y elegante de entre las posibilidades existentes. En realidad, sólo se está haciendo referencia a aspectos secundarios como el edificio, la ceremonia, los vestidos, etc… 
  • Por otro lado, se tiene la idea que las otras formas de unión “no son tan controladoras” como el matrimonio cristiano. La actual visión que la sociedad tiene de la Iglesia es la mostrada por los medios de comunicación. Y, en estos, los obispos aparecen con su pompa y crítica moral, que pretende controlarlo todo. 
  • El matrimonio cristiano es para siempre, cosa que no ocurre con las otras formas. Si la experiencia falla, no existe el divorcio y la posibilidad de rehacer la vida.
  • Se desconoce el carácter sacramental del matrimonio cristiano, es decir la propuesta de relación en pareja con Dios y de amor mutuo de los cónyuges. Lo que no se conoce, no puede valorarse, discernirse y aceptarse, si es el caso. 
Dificultades cristianas:
  • Caso que los dos miembros de la pareja sean cristianos practicantes, la forma de vida actual (que implica a menudo el tener que desplazarse a vivir a otro lugar, provenir cada uno de lugares diferentes…) existe la dificultad de encontrar una parroquia o comunidad cercana en la que los nuevos cónyuges se encuentren cómodos y acogidos. 
  • Por otro lado, en la sociedad actual, menos uniforme que hace unas décadas, cada vez pasa más que de los dos miembros de la pareja que pretende casarse, solamente uno de los 2 es creyente, siendo el otro ateo o agnóstico. ¿Qué pasa entonces? 
  • En algunos casos la decisión tomada lo es por una forma de contrato social no cristiano. Parece sensato pensar que la vida futura de la pareja (y de los  hijos que pudieran venir) no estará integrada en comunidad eclesial alguna. Como mucho, el cónyuge creyente intentará mantener puntualmente su vínculo eclesial a través de la participación en algunos sacramentos, pero parece poco probable que pueda compaginar una inserción completa en una vida eclesial con las necesidades de su propia familia. Esto generará una divergencia de visiones puesto que no había un proyecto común bien definido. Es fácil que el final sea el abandono de la práctica religiosa del cónyuge creyente. 
  • La otra posibilidad que puede darse es la de optar por el matrimonio cristiano, quizás por contentar al miembro cristiano de la pareja. Intuyo que lo que suele pasar en estos casos, es que se realiza el rito y se toma el compromiso de acompañarse en la vida y de crear una familia como compromiso de pareja, quizás también con una visión social, pero sin el compromiso explícito del miembro no creyente, de hacerlo dentro de la Iglesia. En el futuro de la nueva familia es posible que vuelva a darse el caso explicado en el punto anterior de interés y valoración diferente de los cónyuges con respecto a la vida cristiana. Dependiendo de la fuerza de cada miembro de la pareja, los hijos serán educados e una manera u otra, pero nuevamente sin un proyecto común.
  • Aunque no es tan habitual todavía en nuestra sociedad española (quizás sí lo es ya en otros países más acostumbrados con lo interracial e intercultural…) también deben darse casos de noviazgo entre personas de creencias religiosas diferentes. Entiendo que en estos casos las situaciones puedan ser similares a las explicadas anteriormente.
  • Tal como ya manifesté en el caso de los sacramentos de iniciación que sí tienen una incidencia directa en la vida colegial, ambiente en el que me muevo, no sucede los mismo con el sacramento del Matrimonio, a menos que algún profesor o profesora comprometido quisiera hacer partícipes de su sacramento y celebración a compañeros y alumnos. Cosa que no ha ocurrido casi nunca. Lo que antes bien era una comunidad de fieles, ahora es una empresa educativa. 

¿Qué aspectos en nuestro ambiente crees que son una oportunidad para presentarlo?
Antes de centrarnos en el sacramento concreto, vale la pena recordar aquello ya manifestado en la entrada "El sagrament més gran: Jesús de Natzaret. I avui en dia?" de 20 de septiembre de 2016 sobre las oportunidades y experiencias que pudieran tenerse en cuenta en nuestra realidad concreta de forma general para presentar la Iglesia y la vida cristiana y que son válidas, también, para el resto de sacramentos.

Entiendo a la hora de dar respuesta a esta pregunta que nos estamos refiriendo a parejas en las que ambos son creyentes cristianos. 
  • La inserción en la vida parroquial o comunitaria en grupos de vida cristianos, ofrece la posibilidad a los novios de conocer de cerca experiencias y de matrimonios en diversas etapas de vida (abuelos, padres con hijos mayores, con hijos menores, recién casados). 
  • La inserción en otros tipos de grupos o comunidades de fe que se dan fuera de las parroquias puede ser también una posibilidad.  
  • En el caso concreto de los Maristas, vinculados mayormente a la acción educativa –colegial o de otros ámbitos-, una mayor relación con las parroquias cercanas podría ser una forma, a largo plazo de favorecer la vida cristiana de los jóvenes ex alumnos que pretenden casarse desde lo cristiano.
  • El aprovechamiento de las redes sociales para presentar realidades y caminos de vida cristiana comprometida ya existentes pudiera ser otra posibilidad. Redes sociales que deben anunciarse pero a las que uno se adhiere.
  • La potenciación de las fraternidades del movimiento Champagnat de la Familia Marista u otras propuestas concretas de vida marista en comunidad.

¿Qué experiencias, que estrategias, qué procesos crees que ayudarían a vincularse a él? Haz una propuesta
Antes de centrarnos en el sacramento concreto, vale la pena recordar aquello ya manifestado en la entrada "El sagrament més gran: Jesús de Natzaret. I avui en dia?" de 20 de septiembre de 2016 sobre las oportunidades y experiencias que pudieran tenerse en cuenta en nuestra realidad concreta de forma general para presentar la Iglesia y la vida cristiana y que son válidas, también, para el resto de sacramentos.

Entiendo a la hora de dar respuesta a esta pregunta que nos estamos refiriendo a parejas en las que ambos son creyentes cristianos. Las siguientes propuestas serían tanto para la vida parroquial como la vida cristiana de otros grupos y comunidades:
  • Mejorar las catequesis sobre los diversos sacramentos.
  • Mejorar los procesos de acompañamiento, especialmente de niños, adolescentes y jóvenes.
  • Un mayor compromiso de los matrimonios cristianos en el acompañamiento de otros matrimonios jóvenes o parejas en el momento del discernimiento.
  • La inserción en la vida parroquial o comunitaria a través de grupos de vida cristiana. Esta inserción ofrece la posibilidad a los novios de conocer de cerca experiencias y de matrimonios en diversas etapas de vida (abuelos, padres con hijos mayores, con hijos menores, recién casados). Esa convivencia cercana y cálida con otros cristianos que recorren el mismo camino, con buenos y malos momentos, con éxito y algún fracaso, creo que es el mejor medio.  
  • Promover en las parroquias grupos de adultos que ofrezcan espacios de compartir  a los jóvenes dentro de la misma comunidad. Espacios que, como es lógico, habrán de convivir con los que ya ofrece la sociedad de por sí. 
  • Aunque desconozco el cómo, y que pudiera resultar algo polémico, un mayor control de las parejas de novios que pretenden casarse por la Iglesia, aunque esto conllevase un descenso en el número de matrimonios cristianos celebrados. 
  • En nuestro caso marista, promover también grupos de vida de adultos, alargando los procesos que ya se dan hoy en día.