dimecres, 15 de febrer de 2017

Sagraments de sanació: Reconciliació

Amb aquesta Entrada d'avui dono continuïtat a aquelles dedicades als sagraments de l'Església, aquells ritus que pretenen apropar-nos des de la nostra pròpia vida terrena al Misteri de Déu. Pots cercar les altres entrades relacionades sota l'etiqueta Sagraments a la columna de la dreta del Bloc.

L'explicació dels 4 tipus d'Entrades dedicades per a cada sagrament la trobaràs a l'Entrada amb el títol "El sagrament més gran: Jesús de Natzaret" de 15 de setembre de 2016.

Cal dir que alguns d'aquests materials estan en castellà, ja que són fruit de la feina dels estudis de CCRR a la Facultat de Teologia dels Jesuïtes de Granada.


La Penitencia y Reconciliación: claves teológicas
Trobem la informació referent al sagrament a:

Tipo de sacramento y aspectos que hace presentes.
El de la Penitencia y Reconciliación, junto con el de la Unción de Enfermos, son los dos sacramentos que la Iglesia ofrece para la sanación de los fieles.

Aun con la conversión a Cristo que supone el nuevo nacimiento por el Bautismo, es incuestionable que la gracia recibida en la iniciación cristiana no suprime la debilidad de la naturaleza humana, ni la inclinación al pecado (la concupiscencia). Ésta sirve de prueba a los cristianos en el camino hacia a la santidad y la vida eterna a la que el Señor llama.

Son fundamentalmente dos los aspectos que hace presente el sacramento:
  • Por un lado nos restituye a la gracia de Dios y nos une con Él con profunda amistad, reconciliándonos. Esta reconciliación produce en el cristiano una verdadera "resurrección espiritual", una restitución de la dignidad y de los bienes de la vida de hijos de Dios, el más precioso de los cuales es la amistad con Él.
  • Por otro lado, reconcilia al penitente con la Iglesia, ya que el pecado rompió la comunión fraterna. Además tiene un efecto vivificante sobre la vida de la Iglesia que ha sufrido por el pecado de uno de sus miembros.
Este sacramento recibe nombres diversos (conversión, penitencia, confesión, perdón y reconciliación) que coinciden con los diversos aspectos que hace presentes.


Símbolo central del sacramento. Significado.
Aun las formas diversas que el rito del sacramento ha ido experimentando a lo largo de la historia, se advierte una estructura básica que parece fundamental y que propone un camino de conversión con tres momentos:
  • Contrición del penitente: es la detestación del pecado realizado junto con la determinación de no volverlo a realizar. Es un acto interno y personal.
  • Confesión del penitente: es la enumeración ante el ministro del sacramento de los pecados mortales cometidos que se recuerdan. Caso de no recordarse de forma consciente algunos de ellos, quedan igualmente perdonados, aunque en caso de ocultar alguno intencionadamente, no son perdonados. También es conveniente confesar los pecados veniales, ya que esta costumbre ayuda a formar la conciencia, a luchar contra las malas inclinaciones, a dejarse curar por Cristo y a progresar en la vida del Espíritu. Al recibir el don de la misericordia del Padre, a través de este sacramento, el creyente se ve impulsado a ser él también misericordioso consigo mismo y con los demás.
  • Satisfacción externa: por justicia conviene que el penitente haga todo lo posible por la reparación y restitución de aquello que el pecado provocó. 
  • Satisfacción interna (la penitencia): pero por otro lado, como el pecado hiere y debilita al pecador mismo y a su relación con Dios y con el prójimo, éste debe hacer algo más para reparar sus pecados, "expiarlos" y recobrar así la plena salud espiritual. Esta penitencia puede consistir en oración, ofrendas, obras de misericordia, servicios al prójimo o también privaciones voluntarias, sacrificios y la aceptación paciente de la cruz que cada uno debemos llevar. Las penitencias impuestas por el ministro, que deben corresponderse con la gravedad de los pecados y la situación de la persona, han de ir encaminados a configurarnos con Cristo, el Único que expió nuestros pecados de una vez por todas.
El sujeto del sacramento es cualquier fiel que haya sido previamente bautizado y que desee entrar en este camino de reconciliación que propone el sacramento.


Otros símbolos presentes en el sacramento. Significado.
La confesión individual e íntegra y la absolución continúan siendo el único modo ordinario para que los fieles se reconcilien con Dios y con la Iglesia, a no ser que una imposibilidad física o moral excuse de este modo de confesión. 

De forma complementaria pueden darse diversos ritos para la celebración del sacramento: 
  • Celebraciones comunitarias con confesión personal: en éstas, los penitentes se preparan a la confesión y juntos dan gracias por el perdón recibido. Así la confesión personal de los pecados y la absolución individual se insertan en una liturgia de la Palabra, con lecturas y homilía, examen de conciencia dirigido en común, petición comunitaria del perdón, rezo del Padre Nuestro y acción de gracias en común. Esta celebración comunitaria expresa más claramente el carácter eclesial del sacramento. En todo caso, cualquiera que sea la manera de su celebración, el sacramento de la Penitencia y Reconciliación es siempre, por su naturaleza misma, una acción litúrgica, por tanto, eclesial y pública.
  • Celebraciones comunitarias con confesión general: en casos de urgencia, y a valoración del obispo, pueden realizarse este tipo de celebraciones, aunque los penitentes deben tener la intención de confesar individualmente sus pecados graves lo antes posible.
Otros símbolos presentes en el sacramento, y su significado son los siguientes:
  • Lectura de la Palabra de Dios: para iluminar la conciencia y suscitar la contrición y exhortar al arrepentimiento. Alguno de los textos más aptos a este respecto se encuentran en el Decálogo y en la catequesis moral de los evangelios y de las Cartas de los Apóstoles: Sermón de la montaña y enseñanzas apostólicas.
  • Examen de conciencia: se recomienda a los fieles preparase para la recepción de este sacramento mediante un examen de conciencia hecho a la luz de la Palabra de Dios.
  • Imposición de la penitencia y absolución: la imposición de la penitencia por el confesor y la absolución con las palabras “Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.” (cfr. Jn 20,2) son el signo visible del sacramento.
  • El símbolo del ministro: "sólo Dios perdona los pecados" (cfr. Mc 2,7) aunque, en virtud de su autoridad divina, "Jesús confiere este poder a los hombres" (cfr. Jn 20,21-23) para que lo ejerzan en su nombre. Es por ello que solamente son ministros de la Penitencia y la Reconciliación los obispos, como sucesores de los Apóstoles y los sacerdotes que hayan sido expresamente autorizados por éstos, por el Papa o por un Superior Religioso. Aun así, es interesante notar que en caso de peligro de muerte, todo sacerdote, aun el que carece de la facultad de oír confesiones, puede absolver de cualquier pecado y de toda excomunión. Y finalmente, remarcar que este poder de perdonar todos los pecados "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" les viene dado en virtud del sacramento del Orden.

¿Imprime carácter o no? 
El sacramento de la Penitencia y Reconciliación no es un sacramento que imprima carácter. Por la concupiscencia humana, ciertamente el hombre y la mujer irán pecando, por lo que tendrán necesidad del sacramento. 

Aunque es posible repetirlo las veces que sea necesario, la Iglesia propone su celebración, mínimo una vez al año, en tiempo de Cuaresma, tiempo de preparación de la conversión que la Pascua propone.