dijous, 16 de març de 2017

Sagraments de sanació: Unció dels malalts

Amb aquesta Entrada d'avui dono continuïtat a aquelles dedicades als sagraments de l'Església, aquells ritus que pretenen apropar-nos des de la nostra pròpia vida terrena al Misteri de Déu. Pots cercar les altres entrades relacionades sota l'etiqueta Sagraments a la columna de la dreta del Bloc.

L'explicació dels 4 tipus d'Entrades dedicades per a cada sagrament la trobaràs a l'Entrada amb el títol "El sagrament més gran: Jesús de Natzaret" de 15 de setembre de 2016.

Cal dir que alguns d'aquests materials estan en castellà, ja que són fruit de la feina dels estudis de CCRR a la Facultat de Teologia dels Jesuïtes de Granada.


La Unción de Enfermos: claves teológicas
Trobem la informació referent al sagrament a:

Tipo de sacramento y aspectos que hace presentes.
La Unción de Enfermos y la Penitencia y Reconciliación son los dos sacramentos que la Iglesia ofrece como sanación de los fieles. Es más, uniendo a éstos anteriores la Eucaristía, en cuanto viático, se dice que cuando la vida cristiana toca a su fin, este conjunto de sacramentos cierran la peregrinación por el mundo.

Es un hecho incuestionable que la enfermedad y el sufrimiento son situaciones que en algún momento de la vida aquejan a los seres vivientes, también a los humanos. En la enfermedad, el hombre y la mujer experimentan su impotencia, sus límites y su finitud. Las enfermedades más graves, y todavía en algunos países del globo, hasta las enfermedades más sencillas pueden hacer entrever la muerte. 

Es mas, la enfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre uno mismo, a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra la vida, contra todo, contra Dios creador. Pero puede también la enfermedad hacer más madura a la persona, ayudarla a discernir en su vida lo que es y lo que no es esencial. Con frecuencia, las situaciones de enfermedad grave empuja a una búsqueda de Dios, un retorno a Él.

En las Escrituras encontramos múltiples pasajes de enfermedad, de solicitud de ayuda al Señor (cfr. Sal 38; 39) así como en los que su acción de perdón inaugura el camino de salvación para el sanado (cfr. Mc 2,1-12). Y también otros en los que el propio Jesús envía a los suyos en misión al mundo, entre otras cosas a sanar a los enfermos (cfr. Mc 16,14-18). 

Por tanto, el sentido que la Iglesia da al sacramento de la Unción de Enfermos viene determinado por varios aspectos: 
  • Por un lado, hay una gracia de consuelo del alma, de paz y de ánimo para vencer las dificultades de la enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez. También conlleva el perdón de los pecados. Esta gracia, que es don del Espíritu Santo, ayuda a renovar la fe y fortalece contra las tentaciones del maligno. Y, si es voluntad de Dios, el sacramento también solicita la curación del cuerpo.
  • Por otro lado, por la gracia del sacramento, el enfermo se siente más íntimamente unido a la Pasión de Cristo y puede llegar a consagrar el propio sufrimiento de la enfermedad como fruto de salvación.
  • También por la gracia del sacramento se produce una unión eclesial. La Iglesia toda intercede por el bien del enfermo y a su vez, el enfermo contribuye a la santificación de la Iglesia y al bien de todos los hombres.
  • Y finalmente, el sacramento es consuelo para el tránsito final. Siendo ésta, la unción final de las diversas que acompañan la vida del creyente, quiere ser como un escudo para defenderse de los últimos combates antes de la entrada en la casa del Padre. 

Símbolo central del sacramento. Significado. 
La celebración del sacramento comprende principalmente la unción del enfermo con óleo bendecido, a poder ser por el obispo. Se añade previamente la imposición de manos del presbítero sobre el enfermo acompañada de una epíclesis en silencio en forma de oración, no sólo por el fiel enfermo si no por todos los enfermos en la fe de la Iglesia.

Cabe recordar que la unción con óleo ha acompañado a los fieles a lo largo de la vida (en los sacramentos del Bautismo, la Confirmación) y ahora también en este, propio del final.  

El sujeto del sacramento es cualquier persona que haya sido previamente bautizada y que en el momento final de su vida, o en momentos de aquejamiento por enfermedad, vejez u otras desee continuar cercana a Cristo y a la Iglesia, o acercarse nuevamente a Él y a ella.


Otros símbolos presentes en el sacramento. Significado.
Otros símbolos presentes en el bautismo, y su significado son los siguientes:
  • La señal de la cruz: se realiza al inicio y al final de la celebración y es el símbolo de la gracia que Cristo nos ha adquirido a través de su cruz, de su muerte y resurrección.
  • La penitencia: si las circunstancias lo permiten, la celebración de este sacramento puede ir precedida del sacramento de la Penitencia y Reconciliación, que ayudará a la paz del enfermo tal y como se ha explicado en la parte dedicada a dicho sacramento. 
  • El anuncio de la Palabra: es la iluminación de la vida de los creyentes con la verdad revelada, suscitando la fe del enfermo, y de la comunidad que le acompaña más cercanamente, para pedir al Señor la fuerza del Espíritu.
  • La Eucaristía: es muy conveniente que, en cuanto sacramento de la Pascua de Cristo, la Eucaristía lo acompañe. La Eucaristía debería ser siempre el último sacramento de la peregrinación terrenal, el viático para el "paso" a la vida eterna.
  • La comunidad: como en el resto de sacramentos, es importante la comunidad que acompaña, en este sacramento habitualmente la familia más próxima. Es un símbolo comunitario de celebración, quizás algo triste, pero celebración de hermanos en la fe.
  • El símbolo del ministro: solamente son ministros de la Unción de Enfermos los sacerdotes (obispos y presbíteros). También es deber de éstos instruir a los fieles sobre los beneficios de este sacramento, tan poco conocido. Y papel de los fieles animar a las personas enfermas, amigas y/o familiares, a acudir al sacerdote para recibirlo.

¿Imprime carácter o no? 
La Unción de Enfermos no es un sacramento que imprima carácter. Además, en contra de lo que comúnmente se cree, no es un sacramento sólo para los que estén a punto de morir.

Puedes ser oportuno recibir el sacramento cuando el fiel está cerca de la muerte por enfermedad o vejez. Y es más, si una persona enferma que recibió la unción recupera total o parcialmente la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave o de recaída, recibirlo de nuevo. También se considera apropiado recibir la Unción de Enfermos antes de una operación importante. Y esto mismo puede aplicarse a las personas de edad avanzada cuyas fuerzas se debilitan. Con todo lo dicho anteriormente, puede ser repetido diversas veces.