diumenge, 18 de desembre de 2016

Sagraments d'iniciació: Eucaristia. Un exemple

Amb aquesta Entrada d'avui dono continuïtat a aquelles dedicades als sagraments de l'Església, aquells ritus que pretenen apropar-nos des de la nostra pròpia vida terrena al Misteri de Déu. Pots cercar les altres entrades relacionades sota l'etiqueta Sagraments a la columna de la dreta del Bloc.

L'explicació dels 4 tipus d'Entrades dedicades per a cada sagrament la trobaràs a l'Entrada amb el títol "El sagrament més gran: Jesús de Natzaret" de 15 de setembre de 2016.

Cal dir que alguns d'aquests materials estan en castellà, ja que són fruit de la feina dels estudis de CCRR a la Facultat de Teologia dels Jesuïtes de Granada.


La Eucaristía: un caso para la reflexión

Años atrás, en 1996, tuve la posibilidad de vivir cercano al mundo misionero durante casi una década, 1 año entero en Paraguay y, posteriormente en visitas diversas de semanas o meses, también a Paraguay, a países de América Central o de África. Este periodo me introdujo en un ambiente de Iglesia en el que era fácil y propicia la vivencia de los diversos sentidos de la celebración de la Eucaristía. Resultaba hasta sencillo, por horarios y acompañamiento comunitario. El hecho de trabajar con un sentido de misión en y para la Iglesia de frontera, con religiosos, religiosas y presbíteros y laicos comprometidos, dedicados en cuerpo y alma a la evangelización y la misión fue fundamental.

Una anécdota de aquellos tiempos es que los miembros de las comunidades religiosas de la zona nos conocíamos por actividades conjuntas que realizábamos. En la comunidad de las Hermanas Misioneras Esclavas de María Inmaculada (enlace) había algunas hermanas españolas, lo que rápidamente llevó a una cercana relación. En seguida descubrí que en la eucaristía parroquial no podía darles la paz con un beso, tal y como nos saludábamos en los encuentros y reuniones comunitarias más discretas.

Desde el año 2008, ya me dedico a tareas escolares en Barcelona, y aunque se trate de una escuela religiosa, el ambiente reinante no facilita la vivencia ni de la Eucaristía ni del resto de los sacramentos. Es cierto que el ambiente social en el que estamos inmersos no ayuda. La sensación que se tiene por parte de múltiples profesores vinculados previamente a la pastoral juvenil es que se ha olvidado, o no se sabe bien como ser una entidad de Iglesia además de un centro educativo. El colegio va por un lado, la pastoral juvenil por otra, la vida del Instituto y los hermanos por otra y la vida de los laicos de edad por otra.

Desde mi reflexión personal, aun buscando yo ambientes y estrategias para alimentar mi fe, siendo miembro de la comunidad laical del Gra de Mostassa, participando también del Espai de Vida Marista de Llinars del Vallés, participando puntualmente en la parroquia o en el ACGIL, me resulta bien difícil, en el ambiente social en el que me muevo, seguir un camino de fe de forma estable y comunitaria. El caso de la Eucaristía, la celebro y recibo en momentos puntuales, no semanalmente, en algunos ambientes de forma fuertemente comunitaria, pero en otros, participando como un fiel aislado en una comunidad parroquial poco conocida. Culturalmente nunca se nos ocurriría darnos el beso de la paz.

Algunas preguntas para la reflexión... ¿Me permite una simple dispensación de la Eucaristía cultivar mi relación con Dios? ¿Qué relación de vida cristiana hay con los diversos grupos en los que participo? ¿Qué problema hay en darse la paz con un beso? ¿Religioso o cultural? ¿Cuál es el ambiente comunitario que se propicia viéndose de semana en semana o de mes en mes? ¿Es necesaria la vivencia periódica de la Eucaristía para vivir con Dios? Y en tu caso... como lo vives?