dimarts, 3 de març de 2015

Cuaresma 2015, semana II, martes

"Cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen"

"Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro
maestro, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el
del cielo.
No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»" 


  • Hace unos días, el 18/02/2015, miércoles de ceniza, presentaba en este mismo Blog la entrada con título "És temps de quaresma 2015". Esta entrada le da continuidad con la aportación de quien esto escribe al folleto de cuaresma 2015 de la ONGD SED.

  • Socialmente vivimos un momento crítico. La vida a todo tren de algunos, la corrupción de las jerarquías no ha dejado títere con cabeza: El “Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a pasar” de SM el Rey Juan Carlos; los viajes no justificados de cargos públicos, los sobrecostes de obra pública, las irregularidades vinculadas a partidos políticos, el descrédito de los sindicatos, las dudas sobre el funcionamiento de la justicia, la desastrosa gestión de la banca… Ni siquiera en nuestra querida Iglesia nos escapamos de esta situación, aportando a la lista casos de pederastia, desórdenes sexuales y malversación de fondos.  
  • La “cátedra de Moisés” bien pudiera representar cualquier estamento de decisión y gestión pública o privada desde el que se pauta la vida de los demás. La mayor de las veces, estos estamentos basan su discurso en algo escrito y que adopta nombres diversos: ley, estatuto, reglamento, código, vademécum, disposición, precepto… que en teoría están para ordenar y facilitar la vida de las personas en sociedad. Y vemos que, también hoy en día, “Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar” (Mt 23,4).

  • Jesús fue ejemplo de equilibrio entre palabras y hechos. 
  • ¿Cuán de equilibrada estaría la balanza entre tus sentencias y tus actos? ¿Cuánto más, hablas que actúas? 
  • Piensa las veces que impones tu parecer, que obligas a los demás a hacer. Y las que actúas en consonancia. 
  • ¿Te escabulles? ¿Eres de los que lía fardos pesados e insoportables que cargas a los demás? ¿o de los que estás dispuesto a mover un dedo para empujar?



Quieres leer el texto del Evangelio, Mt 23, 1-12?

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