dissabte, 7 de març de 2015

Cuaresma 2015, semana II, sábado

"Todos sois mis hijos"
"El padre le dijo: "Hijo, tu siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»" 


  • Hace unos días, el 18/02/2015, miércoles de ceniza, presentaba en este mismo Blog la entrada con título "És temps de quaresma 2015". Esta entrada le da continuidad con la aportación de quien esto escribe al folleto de cuaresma 2015 de la ONGD SED.

  • La parábola del hijo pródigo tiene 3 claros protagonistas, el padre, el hijo mayor que quedó fielmente en casa y el hijo menor, aquel que primero exigió “Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde”, y que una vez dilapidada, padeció necesidad, recapacitó y volvió al hogar, “Ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. 
  • Fijémonos en esta ocasión en el padre. El cuadro “El regreso del hijo Pródigo” de Rembrandt puede ayudarnos. En él, se le muestra en actitud misericordiosa, dando la bienvenida al hijo amado. Las manos apoyadas tiernamente sobre la espalda del hijo, avergonzado a sus pies, dicen mucho. Su posición echada hacia adelante y cubriéndole levemente de la brisa con la capa, le permiten ver desde arriba su cabeza rapada, su cuerpo debilitado y sus pies dolidos. Ya está en casa, ha regresado y puede empezar el proceso de regeneración, acompañado del padre.
  • El hijo necesitó marchar a país lejano para encontrarse a sí mismo. Pero las tribulaciones le abrieron los ojos. La vida está en casa, con los suyos, con los que le aman y con los que puede amar confiadamente. La vida está con el Padre.

  • El hijo pródigo… ¡Cuántas veces actúo como ese!
  • Pienso en tantos y tantos países lejanos a los que emigro, buscándome  a mí mismo, buscando llenar la vida, una vida disoluta, fácil para mí, sin pensar en los demás.
  • Pienso en las veces que me pierdo dilapidando la herencia del padre, echando a perder mis virtudes y los talentos recibidos.
  • Pienso también, las veces que me has estado esperando, oteando el camino para ver cuando vuelvo a ti. 



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