divendres, 6 de març de 2015

Cuaresma 2015, semana II, viernes

"¿Ha de ser así?"
"En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: —«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: “Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron." 


  • Hace unos días, el 18/02/2015, miércoles de ceniza, presentaba en este mismo Blog la entrada con título "És temps de quaresma 2015". Esta entrada le da continuidad con la aportación de quien esto escribe al folleto de cuaresma 2015 de la ONGD SED.

  • Igual que en el pasaje del Evangelio, hubo una vez en que un propietario creó el mundo y se lo cedió a la humanidad con un encargo, “llenad el mundo y gobernadlo” (Gn 1,28). Pero la gente no le  hizo mucho caso. En la parábola de Jesús tampoco. Y en la historia tampoco.
  • A lo largo de la historia nos hemos ocupado de apalear, matar y apedrear. ¡Demasiadas veces! Así hemos tratado a muchos de los que el propietario nos ha enviado. Tan solo en el siglo XX lo hemos hecho en las 2 grandes guerras, de la primera de las cuales acabamos de cumplir 100 años. 
  • Lastimosamente, esta situación mundial se puede repetir. Pero también a pequeña escala, en mi cotidianeidad, con todo lo que el propietario de la viña ha puesto a nuestro alcance. Y ante ello tenemos una doble posibilidad, la de ser piedras angulares de la construcción del reino o la de ser como sumos sacerdotes y fariseos.
  • Atrévete a entrar en tu interior y pregúntate:
  • Piensa en todo aquello que ha sido puesto a tu disposición.
  • Piensa en todas las veces que el Señor te ha enviado a sus criados. 
  • Piensa en todos aquellos “hijos del propietario” que pone delante de ti.
  • ¿Cuántas veces los has matado, con tu intransigencia y tu egoísmo?
  • Piensa en todas aquellas situaciones que son pascua del señor. ¿Cómo le matas a Él? 
  • ¿Tiene que ser esto así? ¿O puedes convertirte, tú también, en piedra angular de la construcción del reino?


Quieres leer el texto del Evangelio, Mateo 21, 33-43. 45-46?

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