diumenge, 3 de gener de 2016

Celebració de la família, atac a...

El passat diumenge 27 de desembre l'Església Catòlica celebrava un any més el Jubileu de la Família. Dins d'aquestes celebracions he llegit el missatge "Navidad y familia" de monsenyor Demetrio Fernández, ordinari del bisbat de Còrdova. El transcric íntegrament a la columna de l'esquerra. I a la columna de la dreta adjunto la resposta que l'Agustina Gisbert, de Tarragona, li fa arribar a través d'una carta oberta publicada a El Periódico de Catalunya en data 29 de desembre: 


Van muy unidas. La fiesta de Navidad reúne a toda la familia. La fiesta de Navidad es una fiesta de familia. El Hijo de Dios al hacerse hombre se ha hecho miembro de la familia humana y de una familia doméstica. Jesucristo ha santificado la familia.

La familia humana tiene como referencia la comunidad trinitaria. Jesucristo nos ha revelado que Dios es familia, son tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que viven felizmente en el hogar trinitario, el cielo. Y a ese hogar –dulce hogar- convocan a cada persona que viene a este mundo. El Hijo de Dios, segunda persona de Dios, Jesucristo, ha venido a este mundo para llevarnos a esta relación de amor, dándonos su Espíritu Santo. Nuestro destino es entrar en comunión con las personas divinas, ya en este mundo y para toda la eternidad. Más aún, lo que nos constituye en personas es precisamente esta relación. Se trata de vivirla conscientemente y disfrutarla.



Y un icono viviente de esa comunidad trinitaria es la santa Familia de Nazaret, compuesta por Jesús, María y José. La entrada en la historia humana de Jesús se ha producido en el seno de una familia humana, con un padre, una madre y un hijo. Y han vivido de su trabajo, en el hogar familiar donde se ejercitan las virtudes domésticas por los lazos del amor de unos con otros. Bien es verdad que la santa Familia de Nazaret es una familia muy singular, pero es modelo para todas las familias por el servicio mutuo, la convivencia, el amor e incluso el cariño y la ternura de unos con otros.
La familia se constituye por la unión de los esposos que normalmente se convierten en padres. Varón y mujer, creados en igualdad de dignidad fundamental, son distintos para ser complementarios. Cuanto más varón sea el varón, mejor para todos en la casa. El aporta particularmente la cobertura, la protección y la seguridad. El varón es signo de fortaleza, representa la autoridad que ayuda a crecer. La mujer tiene una aportación específica, da calor al hogar, acogida, ternura. El genio femenino enriquece grandemente la familia. Cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa. Esa complementariedad puede verse truncada por la falta de uno de ellos, y la familia más amplia –abuelos, tíos- puede suplirla.
La unión complementaria de los esposos los convierte en administradores de la vida. Del abrazo amoroso de los esposos, proceden los hijos. Todo hijo tiene derecho a nacer de ese abrazo amoroso, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio (fecundación in vitro). Precisamente porque la persona se constituye por la relación –así nos lo muestran las personas divinas-, el hijo tiene derecho a proceder de una relación de amor entre sus padres, y nunca como fruto de un aquelarre químico de laboratorio. Hay muchos que piensan en el derecho a tener un hijo, como si el hijo fuera un objeto, mientras que el hijo es siempre un don, un don de Dios, fruto de la relación amorosa de los esposos, que se abren generosamente a la vida. Todo tipo de fecundación artificial (inseminación artificial y anónima, fecundación in vitro homóloga o heteróloga) rompe esa armonía de la creación por la que los hijos vienen al mundo como personas, fruto de una relación personal de amor entre los esposos.
Los esposos y padres se prolongan en los hijos y, a su vez, son fruto de los abuelos que tienen hoy una importancia enorme en el equilibrio de la sociedad contemporánea. Los niños y jóvenes son el futuro, los abuelos son la memoria del pasado. Todos juntos forman la riqueza de la familia.
Domingo 27 diciembre, en la Misa de 12 de la Catedral, Misa de las familias, donde haremos un homenaje a los que cumplen 25 y 50 años de casados. Venid con todos los hijos, los nietos y los abuelos. Es la fiesta de la Sagrada Familia y queremos darle gracias a Dios por nuestras familias.
Recibid mi afecto y mi bendición:
 + Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Estimado Monseñor Fernández,

despertar un día cualquiera de Navidad, fechas de amor, respeto y armonía,  encender el televisor y oír su 'Carta del Obispo' de esta semana a sido, cuanto menos, sorprendente.

Me ha quemado el alma su frase "el hijo tiene derecho a proceder de una relación de amor entre sus padres, y nunca como fruto de un aquelarre químico de laboratorio". Puedo asegurarle, por propia experiencia, que en todos esos casos de "aquelarre químico" hay tanto amor o más que en una relación carnal entre un hombre y una mujer.


Usted tiene fe en un Dios invisible e infalible, yo creo en una evolución que a veces falla y a la cual se tiene que ayudar. En un aquelarre químico no solo participan un padre y una madre. Se incluyen las esperanzas, anhelos e ilusiones de aquellos que participan : doctores, biólog@s, enfermer@s, anestesistas, l@s que se ocupan de la limpieza, donantes, familia, amig@s, compañer@s de batalla, decenas de personas que trabajan, se esfuerzan y ponen todo de su parte por traer una vida al mundo.

No quiera hacerme creer que hay más amor en la creación de esos bebés  fruto de un mal matrimonio (religioso o civil), que en el proceso de creación de un bebé que será gestado por una madre soltera, con valor suficiente como para no subyugar su maternidad a un matrimonio infeliz; o por un matrimonio homosexual, con mayor respeto mutuo que el que se puede ver en muchos matrimonios de los que han pasado por la vicaría; o que el niño fruto de una subrogación que llegará por fin a unos brazos que han trabajado mucho y duramente para tenerlo.


Monseñor, no se atreva a negar el amor que siento por el bebé que voy a tener en mi seno en algún momento o por los que tuve (de forma natural y 'aquelárrica') y no llegaron a ver la luz.


Usted oyó la llamada del Señor  y tomó los hábitos. Seguramente tuvo que enfrentarse a algunas adversidades, pero se mantuvo firme y llegó a obispo. Yo oí la llamada de la naturaleza hace mucho tiempo, y es ahora, cuando ya lo he intentado de todas las maneras 'naturalmente'  posibles (no se me sonroje Monseñor) que me veo en la necesidad, para superar dichas adversidades, de recurrir a lo que usted tilda de "aquelarre".

Y cuando dice que "el hijo es un don", lo que hace es afirmar que yo y muchas personas en mi situación, no somos dignos de ese don. Créame, en este amargo camino que me ha tocado recorrer, he conocido a personas que lo merecen más incluso que yo.

Monseñor, le ruego desde mi humilde posición, que así como yo no me pongo en evidencia opinando de física cuántica cuando no tengo ni la más mínima idea sobre ello;  se haga un favor, a usted y a la organización que representa, y evite opinar de lo que desconoce.
Cierro esta misiva con una simple reflexión: si José fue padre putativo y llegó a santo, empiece a buscar donde colocar a todos los santos de este 'aquelarre'.

Desde el amor y el respeto (que echo en falta en sus palabras) se despide una orgullosa 'sorginak'.

Agustina Gisbert, Tarragona


Ambdós tetxos presenten formes diferents de pensar i de ser. Vull fer la meva personal reflexió al respecte. Van aquí algunes idees:
  • És cert, com comença el text, que "Van muy unidas. La fiesta de Navidad reúne a toda la familia. La fiesta de Navidad es una fiesta de familia.". Però també ho és, que el Nadal és temps de canvi d'hàbits, de descans per a molts, de compres sovint compulsives, d'augment de tensions interreligioses (la pròpia Jerusalem és un exemple) i d'accions i celebracions diverses en altres àmbits no estrictament familiars, per exemple a casa nostra: el tió solidari, cap nen sense joguina, la marató de TV3, la marxa de Nadal, sopar dels Amics de la Gent Gran o de Mensajeros por la Paz, etc... Els valors que el Nadal transmeten sobrepassen els límits estrictament familiars. O no és Nadal en l'eucaristia i el sopar que vostè comparteix la nit del 24, senyor bisbe?
  • Tot i això, l'ideal de família cristiana és un valor vàlid i un exemple que pot aportar molt a les relacions humanes. Les figures de Josep, de Maria i del nen Jesús transmeten tota una sèrie de valors prou interessants que poden guiar a moltes famílies i també altres grups humans que caminen plegats (comunitats religioses, grups de fidels, inclús no cristians.
  • Trobo encertada, per tant, de forma general la presentació i promoció d'aquest model de família que fa la jerarquia de l'Església des d'instàncies diverses: una d'elles la carta del bisbe Fernández, però també des de les paraules del papa Francesc o les iniciatives promogudes pel Pontifici Consell de la Família. Això sí, no es pot obviar que en aquest tema concret de la família, la jerarquia catòlica (formada per homes solters i célibes), parla des de la teoria, tot i que pugui estar assessorada per alguns laics.
  • Continuant amb la jerarquia, i entrant ja a fons en la crítica (constructiva) de les paraules de monsenyor Fernández només puc dir que no les trobo del tot encertades, ni en la forma ni en el fons. 
  • Si bé és cert que ... "El Hijo de Dios al hacerse hombre se ha hecho miembro de la familia humana y de una familia doméstica.", no ho és que "La familia humana tiene como referencia la comunidad trinitaria.". Potser ha estat així durant molts segles i en alguns llocs concrets -a la societat europea feudal, per exemple-, però en els nostres temps, només es pot dir que són les famílies cristianes, i no totes, les que tenen com a referència la comunitat trinitària. 
  • El fet que la "la santa Familia de Nazaret es una familia muy singular, pero es modelo para todas las familias por el servicio mutuo, la convivencia, el amor e incluso el cariño y la ternura de unos con otros." no afirma que totes aquestes característiques que s'enumeren siguin exclusives de la Sagrada Família, ni de les famílies cristianes. El servei, la convivència, l'amor, l'afecte i la tendresa són característiques que pertanyen a l'ésser humà, i m'atreviria a dir que algunes, també als animals.
  • Em crida l'atenció enormement l'expressió "Cuanto más varón sea el varón, mejor para todos en la casa." ja que pot ser llegida per la gent mes masclista com ser rude, qui porta les regnes o qui decideix quan es fa l'acte sexual, tot i que la dona no ho vulgui. És un detall que hagi inclòs després l'expressió "Cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa.". Jo les substituiria, de forma més oberta i inclusiva per l'expressió "quant millor persones siguin ambdós, millor per a la parella i millor per a la comunitat familiar.  
  • Diu el bisbe Fernandez que "Todo hijo tiene derecho a nacer de ese abrazo amoroso, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio (fecundación in vitro).". És clar que la procreació natural és i continuarà sent la forma més habitual de d'existir, però no la única. La tècnica de la fecundació in vitro i altres, obren la porta de procreació a moltes persones que per causes diverses no podrien de forma natural. La negació de la ciència que fa el bisbe, portada a l'extrem, no s'allunya massa dels postulats envers la salut dels testimonis de Jehovà. 
  • Per una altra banda em sorprèn que, el senyor bisbe per defensar el naixement des de l'amor d'una parella, ho faci atacant, en aquest cas la tècnica de la fecundació in vitro, i de retruc a les persones que l'utilitzen, "Todo tipo de fecundación artificial (inseminación artificial y anónima, fecundación in vitro homóloga o heteróloga) rompe esa armonía de la creación por la que los hijos vienen al mundo como personas, fruto de una relación personal de amor entre los esposos.". 
  • Em sembla greu també que no es preocupi dels naixements fruits de violacions, de relacions poc adultes o de parelles que viuen el desamor. Ni tampoc de    
  • Com a punt interessant a remarcar, m'agrada el paràgraf que posa en relació la cadena en a història que formen els avis, els pares i els fills. És una realitat que es pot aplicar a la família però també a qualsevol altre àmbit de la humanitat (ciència, tècnica, sanitat, filosofia...) on experiència i coneixement es va traspassant i ampliant d'uns a uns altres a partir de la transmissió, la formació i la investigació. Per tant, una tòpic de paràgraf. 
  • Ja per acabar amb les seves paraules, sàpiga monsenyor que aquest text seu fa molt mal a la relació entre Església i societat. Tot i que vostè com a bisbe no representa l'Església tota, les paraules d'una figura pública com la seva tenen un gran ressò dins la comunitat cristiana i també socialment. Monsenyor Fernández, crec que no ho ha fet bé: per defensar un model de família molt bo, obvia alguns i ataca altres, famílies que només intenten ser famílies. 
  • Continuo aterrant en els pares i mares, els veritables coneixedors del que és una família amb fills. Crec que l'exemplificació des de la pràctica que fan les famílies cristianes que formen el poble de Déu, també part de l'Església, és la millor defensa que es pot fer d'aquesta institució. La lluita diària per fer créixer l'amor i per acompanyar-se mútuament.
  • Llegeixo entre línies en el text de la senyora Agustina, el gran patiment que haurà patit per poder arribar a ser mare: el moment de saber que no pot tenir fills de forma natural, la recerca en parella o en solitud d'altres possibilitats, l'acceptació o negació de suport de la família, la superació de la barrera que implica l'alt cost econòmic del procés, la incomoditat dels processos, els dubtes sobre el possible èxit... Molt més difícil, llarg, compromès i menys divertit que la simple realització de l'acte sexual!
  • I entenc també el mal que li fan les paraules del bisbe quan s'intueix en elles una negació de l'amor que poden donar uns pares als seus fills, simplement pel fet de no haver ser feceundats de forma natural. Com si el fet de ser pares amorosos vingués només donat pel moment de la fecundació o el naixement. No té res a veure en l'amor tots els anys d'acompanyament en el creixement i l'educació?
A mi personalment, com a persona que no represento ni a la jerarquia ni als pares de família però que m'interessen ambdós temes, tot el meu recolzament als pares o mares de família (incloent també avis, tiets, mestres, professors i monitors...) els quals, des de l'amor intenten acompanyar, educar, ensenyar, guiar, animar, recolzar als infants de la millor manera que saben. Ànims senyora Agustina!

I la meva crítica a aquells que en nom d'un ideal obliden les circumstàncies de la vida, negant o atacant la realitat. És cert que l'ideal de la Sagrada Família és un molt bon exemple, però com a ideal no pot amagar les famílies reals, la majoria de les quals pretenen el millor per als seus membres, convivint pacíficament amb els altres. Com es conjuga misericòrdia (veure l'Entrada "La misericòrdia necessita un any" de 8 de desembre passat, amb el seu missatge de Nadal? Quan fa els 75. monseyor Fernández?

I ja finalment, tu, com ho veus?